Ajenjo (Artemisia absinthium)

Descripción:
Planta herbácea vivaz a la que año tras año y después de secarse al llegar la temporada de fríos le vuelven a crecer nuevas ramas en primavera, ramas que no miden más del metro de altura. Estos nuevos tallos son rectos y con algunas ramificaciones, pero lo más característico es su aspecto blanquecino, al igual que el resto de la planta, que debe al vello que la recubre en su totalidad, incluidas las hojas. Lo podemos encontrar en zonas montañosas de la Península, lugares húmedos y a menudo en antiguas plantaciones, bastante corrientes en la antigüedad.

Administración:
.- Infusión. Se prepara con siete gramos de la sumidad florida de la planta, sobre un litro de agua ya hervida, dejándolo en contacto durante quince minutos. De esta preparación se puede tomar un máximo de dos vasos al día como aperitivo. .- Polvo. La dosis máxima es de tres gramos al día, empleándose como aperitivo o antitérmico. En mayor cantidad -hasta un total de 8 gramos al día- se puede emplear como vermífugo contra los oxiuros. .- Tintura. Se pueden añadir 15 gotas a una infusión de menta o anís, para tomar tres veces al día fuera de las comidas.

Floración:
Podemos encontrar ajenjo en flor entre julio y septiembre. Las flores, pequeñas y de color amarillo, resultan más llamativas pues se reúnen más de treinta en un capítulo redondeado, pareciendo de esta forma mucho más grandes. Estos se encuentran protegidos por una serie de brácteas. La recolección deberá hacerse en verano, una vez la planta se encuentre con los capítulos recién abiertos o a punto de abrirse; se procede a recoger las sumidades floridas y a efectuar una desecación lo mas rápida posible, siempre al abrigo del sol, preservando después la muestra de la humedad con los medios apropiados.

Usos Comunes:
Carminativo Aperitivo Antibiótico

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